BULLYING. ANTES Y AHORA.

Me impacta la cantidad de casos de bullying en México que he escuchado últimamente.  Y creo que el problema no está en los niños o adolescentes que lo provocan, sino en que no hay nadie, ni nada, que les diga que no lo hagan.

Yo recuerdo casos de bullying desde mis años de primaria en los 80s, la niña no aceptada, la carrilla contra aquel que le costaba un poco más entender las clases, el muy amable y la muy flaca, todo y todos fuimos en algún momento el objetivo favorito del más vago de la clase.  Con más de uno se pasaron lanzándole la mochila desde arriba de un árbol, pintando el uniforme del más distraído, pateando un balonazo simulando un mal tiro, – que casualmente era bloqueado por la mollera del que más alto se encontraba en el cuadro de honor -, los lentes obviamente salían disparados y el pobre niño se quedaba el resto del día casi sin ver.  Por lo que otras muchas ideas se le ocurrían a los creativos de la esquina del salón.  Brazos rotos, chichones y niños descalabrados o sin dientes, era común.

Yo creo que la diferencia entre las tachuelas en los asientos y los niños que acabaron en el hospital porque les jalaban la silla cuando iban a sentarse.  Comparado con las acciones mortales que ahora toman contra el que menos sabe cómo defenderse, es porque no hay nada que castigue su comportamiento.  Ni nadie que anime a la otra parte a defenderse.

Dónde está el Papá que te dice: “Defiéndete. El que pega primero pega más veces” y no siempre significaba exactamente un golpe físico, sino la capacidad para actuar y reclamar lo que no te gustaba.  Dónde está la Mamá que cada noche les recuerda lo que valen y de lo que son capaces y se interesa por lo que les sucede en la escuela.

Muchos maestros son todo, menos autoridad.  Además de que no les preocupa lo que sucede afuera del salón.  Las clases de moral y religión en muchos casos han sido sustituidas por idiomas, computación y otras cosas ‘más importantes’ – dicen.  Eso sin contar, que la mayoría de las escuelas nuevas son laicas.  ¿Civismo, Valores y Urbanidad? ¿Qué son esas materias antiguas? Resulta que yo creo es justo aquello que a nuestros niños y adolescentes les falta.  Algo que te inculque el respeto al otro, la simpatía hacia tus iguales y las ganas de cooperar para hacer de nuestro país un México mejor.

Azanza Cervantes

THE WIZARD BLOG
@AzanzaMaria


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