RADIO.

Medio de comunicación auditivo para imaginar, y el compañero de sueños de mi Papá.  Desde su cuarto y hasta el mío el sonido de una radio ochentera de mi generación.  Se encendía cuando ya todos estábamos en la cama, después de la cena, del cuento de la noche, con los dedos de viejito, después de estar una hora en la tina hechiza de una regadera con borde y tapón.

Arrancaba con una música de rock suave o twist, no empezaba la segunda canción, cuando yo ya estaba dormida.  Pero si más tarde te despertabas, podías encontrarte con la sinfónica de Beethoven – o si tenías suerte de atinarle – el Himno Nacional de la media noche.  A veces simplemente, ya solo había una estática imparable que a todos arrullaba, o habíamos aprendido a ignorar.

Prende el radio.  Pero no duermas con él Papá.

Hoy que regreso a esa casa.  Es inevitable no pensarlo, desear estar ahí hace 30 años y escucharlo encendido otra vez.

Azanza Cervantes

THE WIZARD BLOG
@AzanzaMaria


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