La delfinoterapia carece de validez – Justificación

Justificación técnica, científica y normativa

La presente justificación evalúa la viabilidad técnica, científica, biológica y normativa de la Terapia Asistida por Delfines (DAT, por sus siglas en inglés) también conocida comúnmente como delfinoterapia. Tomando como referencia literatura científica internacional revisada por pares y el marco normativo ambiental mexicano (NOM-135-SEMARNAT-2004), se concluye que la delfinoterapia carece de validez médica; expone a las personas usuarias a severos riesgos zoonóticos y de seguridad física, y somete a los cetáceos a condiciones de estrés fisiológico crónico y deterioro de bienestar.

Durante más de cuatro décadas, los centros de interacción con mamíferos marinos han promocionado la Terapia Asistida por Delfines (DAT) como un tratamiento revolucionario para infantes y personas adultas con Trastornos del Espectro Autista (TEA), Síndrome de Down, parálisis cerebral, Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y diversas afecciones psicológicas y neurológicas, siendo México uno de los países en los que se llevan a cabo la delfinoterapia (Fiksdal et al., 2012; Marino & Lilienfeld, 2021). Sin embargo, revisiones sistemáticas exhaustivas de la literatura científica confirman la ausencia de evidencia empírica válida que respalde estas afirmaciones (Marino & Lilienfeld, 1998, 2007, 2021; Fiksdal et al., 2012). Se puede afirmar que los estudios publicados que pretenden atribuir efectos terapéuticos a la delfinoterapia adolecen de fallas metodológicas críticas e insuperables que invalidan sus conclusiones (Marino & Lilienfeld, 2007, 2021).

-Falta de controles experimentales y grupos comparativos (diseño de desmantelamiento)

Para que la ciencia reconozca que un tratamiento funciona, se debe demostrar que la mejoría es producida única y específicamente por el factor principal (en este caso, las interacciones con delfines) la metodología científica exige aislar ese componente o factor principal y compararlo frente a situaciones equivalentes pero sin el animal (en este caso, sin los delfines) a esta metodología se le denomina diseño de desmantelamiento. En una sesión interactiva con delfines, ocurren múltiples factores simultáneos, existe un desplazamiento de quienes reciben delfinoterapia al destino en el que se encuentran los delfines, la persona sale de la rutina, entra a una piscina, recibe atención individualizada de instructores y experimenta la emoción de conocer a un animal carismático.

Ningún estudio publicado ha utilizado un diseño de desmantelamiento adecuado que compare a personas que interactúan con delfines frente a grupos expuestos a otros animales carismáticos (como perros o caballos) o simplemente realizando juegos en el agua con un instructor (Marino & Lilienfeld, 2007, 2021; Fiksdal et al., 2012). Por lo tanto, los cambios temporales observados en el estado de ánimo de quienes participan se explican completamente por la expectativa de mejoría (efecto placebo) y la activación emocional ante una experiencia novedosa y estimulante (efecto novedad), los cuales se disipan rápidamente (Marino & Lilienfeld, 2007, 2021).

-Sesgos de confirmación e informante (el fenómeno de justificación del esfuerzo)

La justificación del esfuerzo es un principio psicológico demostrado: cuando una familia realiza un sacrificio económico importante (como el que representa el costo de una sesión o paquetes de delfinoterapia) y un desgaste emocional enorme, la mente humana tiende a convencerse a sí misma de que el sacrificio valió la pena, sobreestimando cualquier cambio mínimo en la conducta del paciente. Es decir que existe una tendencia humana a buscar e interpretar información de manera que favorezca las creencias u opiniones que se establecen previamente (Nickerson, 1998).

Prácticamente todos los estudios a favor de la delfinoterapia midieron sus resultados mediante cuestionarios subjetivos respondidos por los propios padres (informantes que para este caso no ciegos) en lugar de evaluaciones médicas a ciegas u observaciones estandarizadas por especialistas neutrales (Marino & Lilienfeld, 2007, 2021; Fiksdal et al., 2012). Esto introduce un sesgo de informante y expectativa que invalida por completo la neutralidad de los datos reportados. Dicho de otra manera, las mediciones se basan en cuestionarios subjetivos respondidos por los padres,quienes están sujetos a justificación del esfuerzo debido a la alta inversión emocional y económica realizada (Marino & Lilienfeld, 2021; Fiksdal et al., 2012).

-Refutación de la hipótesis del ultrasonido

Se ha afirmado que los clics de ecolocalización de los delfines emiten frecuencias de ultrasonido que alteran el tejido humano y sanan el sistema nervioso o endocrino (Fiksdal et al., 2012; Marino & Lilienfeld, 2021). El estudio bioacústico observacional de Brensing, Linke y Todt (2003) evaluó el comportamiento de los delfines durante las sesiones de DAT y concluyó que sus emisiones acústicas no cumplen con los parámetros mínimos estandarizados de las terapias médicas por ultrasonido (intensidad, frecuencia, duración y dirección repetida hacia el paciente) (Brensing et al., 2003; Fiksdal et al., 2012; Marino & Lilienfeld, 2007). Asimismo, las mediciones de electroencefalograma (EEG) únicamente reflejan una leve respuesta inespecífica de relajación idéntica a la producida por estar en el agua o descansar, sin relación alguna con la corrección de déficits neurobiológicos del autismo (Brensing et al., 2003; Marino & Lilienfeld, 2021).

-Riesgos de bioseguridad, zoonosis y salud pública

La International Association of Human-Animal Interaction Organizations (IAHAIO)desaconseja explícitamente las interacciones directas en el agua entre humanos y delfines, citando riesgos severos de lesiones e infección por zoonosis (IAHAIO, 2020). El contacto estrecho e íntimo en albercas y corrales marinos facilita el contagio de patógenos zoonóticos bidireccionales (Hunt et al., 2008). Estos hallazgos demuestran la presencia de micosis oportunistas asociadas a la inmunodepresión por estrés crónico y representan un riesgo directo de contagio para los usuarios.

Asimismo, se han identificado anticuerpos contra Toxoplasma gondii en cetáceoscautivos (Hunt et al., 2008; Rose et al., 2007).

Encuestas epidemiológicas en personal expuesto a mamíferos marinos revelan que el 23% ha presentado erupciones o infecciones cutáneas provocadas por Staphylococcus aureus, Pseudomonas spp., poxvirus y herpesvirus, además de registrarse riesgo de tuberculosis, leptospirosis, brucelosis y micoplasmas (Hunt et al., 2008). La NOM-135-SEMARNAT-2004 reconoce esta constante carga patógenaal exigir análisis microbiológicos quincenales de bacterias coliformes (máximo 1,000 N.M.P. por 100 ml) y citologías periódicas del espiráculo y contenido gástrico (numerales 8.1.4 y 9.2.1).

-Riesgos a la integridad física y registro de agresiones documentadas

La NOM-135-SEMARNAT-2004 define la actividad de Nado Con Delfines (NCD) como un programa donde el cetáceo realiza un esfuerzo físico extraordinario ajeno a su conducta natural de nado libre, tal como empujar los pies del usuario o remolcar el sujeto de sus aletas dorsales. Estudios cuantitativos del comportamiento (Samuels & Spradlin, 1995) demuestran que el nado interactivo es una práctica de alto riesgo tanto para los humanos como para los delfines.

El marco normativo reconoce expresamente la ocurrencia de conductas indeseadas o agresivas. El numeral 3.17 define el Incidente peligroso como la interacción que resulta en daños, heridas o pone en peligro a las partes. El numeral 7.7.7.16 estipula que si los ejemplares exhiben comportamientos peligrosos como mordeduras, empujones con fuerza e interacciones sexuales no deseadas hacia humanos, los animales deben ser removidos de la sesión o darla por concluida. En instalaciones de México se han documentado que la alta tensión sexual y las disputas de dominación social provocan agresiones directas, coletazos en el pecho y mordeduras a personas y entrenadores cuando los delfines son forzados a trabajar (Martínez Velasco, 2025).

-Bienestar animal, estrés fisiológico y cautiverio

La NOM-135 en el numeral 3.16 define legalmente el estado de estrés, choque o pérdida de la homeostasis como el estado traumatizado derivado del cautiverio y manejo, manifestado por nado rápido, choque contra paredes, inapetencia, regurgitación y parálisis. Estudios fisiológicos confirman niveles elevados de cortisol salival y un incremento estadísticamente significativo de conductas de inmersión y sumisión/huida en delfines sometidos a jornadas de interacción física (Miguel Mejía, 2004).


Deja un comentario