Estalactitas y Estalagmitas

Hermanas, hijas de la misma gota
Publicado en: Riviera News Magazine, 2006

Por: Maria Azanza

Cuando pensamos en estas estructuras subterráneas, lo primero que nos viene a la mente son cuevas y cavernas, sitios fríos y obscuros, otras veces sofocados y calurosos, pero pocos sabemos distinguir unas de las otras y otros menos conocemos cómo se crearon y de qué están formadas.

La palabra estalactita proviene del vocablo griego stalaktos que significa “gota” y tal como su nombre lo dice, cada una de estas estructuras tan delicadas y fascinantes tiene su inicio en una simple gota de agua mineralizada.

El agua que sale de una fisura en la parte superior de las cuevas empieza a gotear, cuando la gota cae deja detrás de ella una fina capa de calcita, que es una forma cristalina que pertenece a la clase de los carbonatos, de color transparente y blanco principalmente y con brillo vidrioso.  Cada gota que sucesivamente se forma y cae, deposita sobre el techo otra pequeña capa de calcita y poco a poco se forma un estrecho tubo por cuyo interior continúa circulando el agua.

Las formas cónicas que se crean pueden llegar a crecer bastante, pero también son muy frágiles, ya que mientras tienen hasta 6 metros de largo, el diámetro varía entre 2 – 9cm y la pared solo tiene entre 0.1 – 0.5mm de grosor.  Es fácil determinar la velocidad de crecimiento; cuando tienen formas alargadas, es que crecen rápidamente, si es que son más gruesas, nos dice que el crecimiento avanza lentamente.

Algunas veces las estalactitas no crecen en forma recta, las corrientes de aire que circulan por los conductos subterráneos generan formas inclinadas o secciones alargadas a las que se les llama helictitas, también conocidas como excéntricas por venir a romper con los patrones establecidos.  Otra de las razones por las que se forman estas estructuras distintas, es el crecimiento de estalactitas por los poros laterales, al obstruirse el conducto central por el que circula el agua, ésta busca una forma de salir y deposita en este orificio otra capa de calcita que originará una nueva formación.

Como todo en esta vida las estalactitas tienen algo que les corresponde: las estalagmitas, su compañera en este crecimiento subterráneo.  Estas estructuras opuestas y distintas, ya que nunca empiezan como estrechos tubos, son hijas de la misma gota que creó a su hermana en el techo, ya que cuando la gota cae deposita más calcita en el suelo y una forma redondeada o cónica empieza a crecer.  A diferencia de las estalactitas, éstas tienen una forma menos delgada y son menos puntiagudas, no tienen conducto interior por el que circule el agua y presentan una enorme variedad de formas.  Cuando las dos hermanas crecen tanto una hacia la otra que sus dos extremos se unen, la estructura formada será una columna.

No solo por ser majestuosas y ancestrales es que las debemos respetar, sino que hay que tener en cuenta que conforman el hábitat de varias especies de murciélagos que necesitan de sus cuevas para tener a sus crías e hibernar, momentos importantes para su desarrollo y supervivencia y al ignorantemente dañar sus cuevas los ponemos directamente en peligro de extinción.

Como la atmósfera de una película de fantasía, como la pesadilla más terrible, como la casa de un dragón o el parque de juegos de unos duendes, las estalactitas y estalagmitas pueden ser múltiples escenarios escondidos bajo la tierra, material para leyendas e historias tenebrosas, pero sobre todo fascinantes para espeleólogos y excursionistas.  Lo más maravilloso es que muchas de ellas son más antiguas que nuestra propia existencia, miden el tiempo por cientos y se han creado en la más íntima soledad y la más absoluta oscuridad.

La Península de Yucatán con su superficie de piedra caliza y el sistema de cenotes, cuevas y conductos de agua que hay por debajo de ella son un maravilloso escenario subterráneo donde se pueden observar múltiples formaciones.  Para todos los que vivimos aquí y los que vienen de paso, es una oportunidad para gozar del silencio absoluto, el sonido eterno de gotas de agua que caen con ritmo, el eco de nuestras voces al chocar con las paredes y estructuras, el calor y sofocación de nuestra respiración atrapada y la curiosidad de saber si en realidad hay criaturas que habitan el mundo bajo la tierra.


Leave a Reply